Volver a lo esencial

Crecí en el campo. Mis primeros pasos estuvieron marcados por el ritmo de la naturaleza: el canto de los pájaros al amanecer, la lluvia sobre la tierra, el viento en la cara durante el arreo. Crecí entre olores y texturas: la tierra húmeda, el pasto recién cortado, el olor a caballo. Observando en silencio. De esa simpleza nacen mis raíces. Y es a ese origen al que mi obra vuelve, una y otra vez.


Corral – Díptico (04)
Encuentro belleza en los gestos simples: preparar un mate por la mañana, ver llover, meter las manos en la tierra, cuidar mis plantas. Desde ese lugar —calmo, íntimo y orgánico— creo obras que invitan a volver a lo esencial: a nuestras raíces, a la simpleza y a aquello que nos sostiene.

Pastizal (06)

Trama I (02)

Trama II (02)
En el ir y venir de las puntadas aparece la calma. El tiempo se desacelera. La repetición ordena, sostiene, concentra. Bordar deja de ser un gesto técnico para volverse una forma de estar.

Cardo (05)
Todo empieza con un trazo simple. Después, la repetición. La densidad de la puntada puede generar distintas sensaciones. Cada obra se convierte así en una exploración sensorial donde el ritmo de las manos traduce emociones en materia.




Bordado Sobre Hojas Naturales (07)
